Qué hace tu agente

Seguimiento, no envíos masivos

La mayoría de las personas que te escriben no te dicen que no: dejan de contestar. Piden un precio, lo reciben y desaparecen. Un envío masivo elige gente de una lista y le manda a todos lo mismo. Nuestro seguimiento elige el momento, conversación por conversación, y le escribe solo a quien quedó colgado.

La diferencia

Lo mismo visto de los dos lados

Las dos cosas mandan un mensaje por WhatsApp. Ahí se termina el parecido.

 Un envío masivoEl seguimiento de tu agente
A quién le escribeA una lista o segmento que alguien armó a mano.A la conversación que quedó sin contestar, una por una. La lista no existe: la arma el tráfico real.
Por qué le escribePorque está en la lista.Porque recibió un presupuesto y se calló, porque llegó a interesado y se calló, o porque pidió que lo llamaran tal día.
Cuándo saleCuando alguien aprieta el botón.A los minutos, horas o días de ese hecho, contados por conversación, dentro del horario que elegiste.
Si la persona contestaSigue en la lista para el próximo envío.La cadena se termina ahí.
Quién atiende la respuestaUna persona, en una bandeja de entrada.Tu agente retoma la charla con todo el historial, sin volver a presentarse ni repetir lo que ya mandó.
Qué se mideEntregados y leídos.Cuántos contestaron por cada mensaje de la cadena, y cuántos de esos avanzaron.

Las tres que más valen

Por qué no es lo mismo aunque llegue el mismo mensaje

La respuesta la atiende el agente, no una bandeja

El mensaje sale, la persona contesta, y tu agente sigue la charla sabiendo qué le cotizó y cuándo. Tiene prohibido volver a presentarse y repetir el presupuesto, porque eso es lo que delata a un envío automático.

En un envío masivo, el que contesta cae en una bandeja y alguien tiene que leer la conversación entera para entender de qué hablaban.

No puede quemarte el número

El tope de mensajes por día no lo configurás vos: lo fijamos nosotros y arranca bajo. Si de los últimos veinte seguimientos no contestó ninguno, se apaga solo.

El daño de insistir no se ve enseguida. Cuando se ve, WhatsApp ya está limitando también las conversaciones que inician tus clientes, que es el canal que te funciona.

El «no me escriban más» vive en la conversación

Si alguien pide que no lo contacten, se apaga desde esa misma charla y esa persona no vuelve a entrar en ninguna cadena.

No hay una lista de bajas aparte que alguien tenga que acordarse de mantener.

Lo que ya viene resuelto

Seis cosas que no tenés que acordarte de hacer

No sale de madrugada

Elegís los días y las horas. Si no elegís ninguna, sale cuando tu agente atiende.

No manda dos veces

Cada mensaje de la cadena se anota antes de salir. Si el reloj corre dos veces en la misma hora, la segunda no manda nada.

El primer día no sale nada

Entran solo las conversaciones nuevas desde que lo prendés. Nadie recibe un mensaje por algo que preguntó hace seis meses.

Cada mensaje lo aprueba WhatsApp

Lo escribís vos, nosotros lo presentamos y Meta lo revisa. Hasta que no está aprobado, ese paso se saltea en silencio.

Sabés lo que cuesta antes de prenderlo

La pantalla te dice cuánto sale tenerlo a la frecuencia que elegiste, y sale de tu crédito, igual que lo que consume el agente cuando contesta.

Se cambia sin pedirnos nada

Cuántos mensajes, cada cuánto sale cada uno, qué dice y en qué horarios: todo se edita desde tu panel.

Para qué no sirve

Esto no es una herramienta de campañas

Si querés avisarle una promoción a toda tu base de una vez, esto no lo hace, y una plataforma de envíos masivos sí. Son dos trabajos distintos y no compiten.

El seguimiento existe para una sola cosa: que la persona que ya te escribió, que ya te dijo qué necesita y que ya recibió un precio, no se pierda porque nadie volvió a hablarle.

Lo que ya está en tu panel

Si tu agente ya está andando, el seguimiento se arma desde su pantalla: cuántos mensajes, cada cuánto y qué dice cada uno.

Comenzá ya

Cada mensaje lo aprueba WhatsApp antes de poder salir.