Cómo trabajamos

Por qué tardamos tres días y no diez minutos

Podríamos darte un agente en diez minutos. Hay decenas de plataformas que lo hacen y funcionan: cargás unos documentos, apretás un botón y tenés un bot contestando. Nosotros no hacemos eso, y esta página explica por qué.

El problema

Armar el bot es la parte fácil

Es la parte que está resuelta hace rato y la que todos venden. Lo difícil es decidir qué tiene que hacer, y eso un formulario no lo puede hacer por vos.

Sin nadie que lo mire

El formulario te pregunta qué querés que haga el agente. Vos contestás lo que se te ocurre en ese momento. El agente sale haciendo exactamente eso, ni más ni menos.

Si lo que se te ocurrió no era lo que tus clientes necesitan, no hay nada en el sistema que se entere. El bot contesta perfecto preguntas que nadie hace.

Con un equipo que lo mira

Leemos lo que nos contaste y todo lo que subiste, y te lo devolvemos ordenado: esto sí, esto no, esto te falta, esto conviene hacerlo distinto.

A veces la devolución es que no necesitás un agente. Preferimos decirlo antes de cobrarte.

Qué pasa en esos días

Seis cosas que se deciden antes de escribir una línea

Ninguna es técnica. Todas cambian por completo el agente que termina atendiendo a tus clientes.

Qué te preguntan de verdad

No lo que creés que te preguntan: lo que aparece en tus conversaciones. Casi siempre el 70% del volumen son cinco preguntas, y tres de ellas no estaban en la lista que nos diste.

Qué no puede contestar nunca

Un precio que depende de una medición, una fecha que depende de un stock, un caso que necesita a un abogado. Eso se define antes, o el agente inventa.

Con qué material se queda corto

Leemos lo que subiste y te decimos qué falta. Un catálogo sin precios o una lista de 2023 no se arregla con mejor tecnología.

Dónde tiene que entregar

Un turno agendado, un presupuesto enviado, un dato de tu sistema. Contestar bien no alcanza si al final la persona tiene que llamar igual.

Cómo hablás vos

No es un detalle estético. Un agente que trata de usted a un cliente al que siempre tuteaste suena a que te reemplazaron por una máquina, y se nota en la respuesta.

Qué pasa cuando se equivoca

Cuándo tiene que decir que no sabe, cuándo derivar a una persona y a quién. Un agente sin esa decisión tomada improvisa justo en el peor momento.

La cuenta

Tres días una vez, contra meses de un agente que no sirve

10 min

Lo que te lleva a vos. Contás cómo trabajás y subís lo que ya tenés. Es todo tu trabajo en el proceso.

3 días

Lo que nos lleva a nosotros analizar, diseñarlo, escribirlo y probarlo antes de que lo veas.

$0

Lo que cuesta esa parte. El análisis y la propuesta no se cobran. Pagás recién cuando lo probaste y decidiste que te sirve.

Y no termina ahí: todos los días le hacemos preguntas de control a tu agente para comprobar que siga encontrando lo que tiene que contestar. Si un día empieza a contestar peor, nos enteramos nosotros antes de que te enteres vos por un cliente.

Empezá por los diez minutos

Contanos cómo trabajás y en tres días tenés el agente andando para conversar con él.

Diseñar mi agente

El análisis y la propuesta no se cobran.